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  • Qué pueden aprender los planificadores de emergencias nucleares de los desastres naturales

    Fotografía: AdobeStock

    Las inundaciones, los incendios forestales, las olas de calor y las tormentas son cada vez más frecuentes e intensas como consecuencia del cambio climático. Tanto la magnitud de estos desastres como su velocidad y complejidad están poniendo a prueba los sistemas de emergencia en todo el mundo. Los desastres naturales ya no son incidentes aislados, sino se?ales de un cambio más amplio en el riesgo. A medida que cambia la naturaleza de estas emergencias, también deben hacerlo los sistemas dise?ados para gestionarlas.

    Este tipo de sucesos no relacionados con la energía nuclear ofrecen información de suma importancia a los profesionales que trabajan en la preparación y respuesta para casos de emergencia nuclear (PRCE).

    Ense?anzas extraídas de los incendios forestales, las inundaciones y los terremotos

    En 2023, los incendios forestales calcinaron 15 millones de hectáreas de terreno en todo el Canadá, batiendo todos los registros previos de destrucción. El personal de respuesta a emergencias se enfrentó al desafío de coordinar evacuaciones en vastos territorios y gestionar al mismo tiempo niveles rápidamente cambiantes de calidad del aire. La respuesta se basó en una combinación de seguimiento del humo por satélite, sensores móviles en tiempo real y advertencias sanitarias dinámicas adaptadas a los grupos vulnerables. No solo se hizo hincapié en los datos técnicos, sino también en la forma de comunicarlos. La transparencia en la actualización de la información y los mensajes adaptables ayudaron a mantener la confianza del público en unas condiciones rápidamente cambiantes. En lo que respecta a las emergencias nucleares, esto supone una poderosa lección sobre el modo en que la comunicación en tiempo real y orientada a la comunidad puede fomentar la confianza del público.

    Un a?o antes, el Pakistán sufrió una de las inundaciones más devastadoras de su historia. Con más de 33 millones de personas desplazadas, la crisis exigió un nivel de coordinación que se extendió mucho más allá de los servicios de emergencia tradicionales. Se establecieron centros logísticos ad hoc en mezquitas, escuelas y campos abiertos. Los grupos de socorro colaboraron con redes locales informales para localizar poblaciones aisladas y distribuir suministros esenciales. En el sector nuclear, donde la planificación para casos de emergencia suele suponer la existencia de una infraestructura funcional y una respuesta centralizada, la experiencia del Pakistán subraya la importancia de abordar la redundancia, ser flexibles e implicar a las comunidades locales.

    En Türkiye, los terremotos de Kahramanmara? de 2023 revelaron tanto las vulnerabilidades físicas como las dimensiones sociales del ámbito de la gestión de desastres. Según Erkan Do?anay, especialista en gestión de desastres y emergencias de la Autoridad de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) de Türkiye, los terremotos pusieron de manifiesto “no solo la destrucción física, sino también las dimensiones sociales y estructurales de los procesos de gestión de desastres”.

    Las estructuras comunitarias cumplieron una función decisiva en la respuesta de Türkiye. Se convocó la participación de los gobiernos locales y los líderes religiosos y de la sociedad civil para que evaluaran las necesidades, transmitieran información y acabaran con la información enga?osa. “Uno de los aspectos que resultó más eficaz en la fase de respuesta fue proporcionar la información que el público necesita en un lenguaje sencillo y comprensible, teniendo en cuenta al mismo tiempo el contexto local y las sensibilidades culturales”, declara el Sr. Do?anay.

    Los centros temporales de coordinación facilitaron el intercambio bidireccional de información y ayudaron a ofrecer soluciones sobre el terreno. El Sr. Do?anay afirma que estos planteamientos son directamente trasladables a los escenarios nucleares y radiológicos, en los que el compromiso local y la comunicación son igualmente fundamentales.

    Las inundaciones repentinas que tuvieron lugar en Espa?a en 2024 fueron un crudo recordatorio de lo breve que se ha vuelto el plazo del que se dispone para actuar. Ciudades enteras se inundaron en los 45 minutos posteriores al primer aviso. Al carecer de un período de antelación suficiente, el personal de respuesta se apoyó en la radio local, las alertas de emergencia e incluso en las actualizaciones transmitidas en directo por los ciudadanos afectados. Tradicionalmente los marcos de PRCE en el ámbito nuclear se han basado en horas o incluso días de tiempo de preparación, pero en un mundo de riesgos en cascada, las alertas deben llegar a la población en cuestión de minutos y por medio de múltiples canales de comunicación.

    Replanteamiento del riesgo en la planificación para casos de emergencia nuclear

    Los expertos abogan ahora por un replanteamiento fundamental de la forma de conceptualizar el riesgo en la planificación para casos de emergencia nuclear. Paolo Contri, Jefe de la Sección de Seguridad en relación con Sucesos Externos del OIEA, subraya la necesidad de una perspectiva dinámica que abarque varios peligros: “La ense?anza más importante que los planificadores de emergencias nucleares pueden extraer de los desastres naturales a gran escala es la necesidad de adaptar sus estrategias de evaluación de riesgos y preparación para emergencias a la creciente frecuencia, intensidad y complejidad de los peligros compuestos y relacionados con el clima. La planificación para casos de emergencia debe pasar de los modelos de dise?o tradicionales, de un solo suceso, a escenarios dinámicos, dependientes del tiempo y que vayan más allá de la base de dise?o”, a?ade.

    A fin de apoyar este cambio, en 2022 el OIEA puso en marcha el Sistema de Notificación de Sucesos Externos, que recopila datos sobre peligros globales en tiempo real, como la velocidad del viento o la velocidad de propagación del fuego, con objeto de ayudar a evaluar una configuración de riesgos más amplia y determinar los cuasi accidentes. En lugar de esperar a que ocurran los desastres, el objetivo es anticiparse a ellos.

    En todos estos ejemplos se observa un tema recurrente: la confianza es local. Ya sea en bosques propensos a incendios forestales, llanuras inundadas o zonas sísmicas, los sistemas de respuesta funcionan mejor cuando están integrados en las comunidades a las que sirven. Localizar no significa improvisar; significa dotar a los agentes locales de la autoridad, los conocimientos y los instrumentos para actuar. En las emergencias nucleares, donde la credibilidad y la claridad son primordiales, es esencial invertir en las redes locales.

    En un mundo rápidamente cambiante, las respuestas a emergencias más eficaces extraen ense?anzas de todo tipo de incidentes. La convergencia del riesgo climático y la respuesta a emergencias brinda una oportunidad no solo en materia de mejoras técnicas, sino también en el ámbito de la evolución cultural en seguridad nuclear. Gracias a las ense?anzas extraídas de la agilidad y la experiencia de los equipos de extinción de incendios forestales, el personal de respuesta a inundaciones y los coordinadores en caso de terremotos, es posible crear en el ámbito nuclear una cultura de la seguridad más receptiva, inclusiva y resiliente, que prevea en lugar de reaccionar y colabore en lugar de aislarse.

    Sistema de Notificación de Sucesos Externos

    El Sistema de Notificación de Sucesos Externos del OIEA es una aplicación basada en la web que emite alertas en tiempo real sobre desastres naturales que puedan afectar a las instalaciones nucleares o los principales núcleos de población.

    El sistema, puesto en marcha en 2022, proporciona informes de notificación automatizados durante sucesos peligrosos como terremotos, tsunamis, inundaciones e incendios forestales. Por ejemplo, durante un tsunami, el informe incluye información sobre el origen de este, un mapa de propagación y los posibles tiempos de arribo a los establecimientos nucleares. Durante las inundaciones fluviales, proporciona datos sobre los orígenes y la cuenca de inundación, un mapa de propagación, el tiempo estimado de arribo y la altura de la ola en las instalaciones nucleares.

    Estas alertas en tiempo real se envían al Centro de Respuesta a Incidentes y Emergencias del OIEA para que actúe de inmediato en caso necesario. Los especialistas del OIEA supervisan la situación a medida que evoluciona y, a petición del país afectado, recopilan información detallada sobre los da?os provocados en los emplazamientos nucleares. También pueden documentar las ense?anzas extraídas para la comunidad científica.

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