La fusión nuclear es el proceso mediante el cual dos núcleos atómicos ligeros se combinan para formar un solo núcleo más pesado, emitiendo al mismo tiempo enormes cantidades de energía.
Las reacciones de fusión se producen en un estado de la materia denominado plasma: un gas caliente y dotado de carga, compuesto por iones positivos y por electrones que se desplazan libremente, y con propiedades únicas que lo distinguen de los sólidos, los líquidos y los gases.
La energía del Sol, así como la de todas las demás estrellas, proviene de la reacción de fusión. Para poder fusionarse en nuestro Sol, los núcleos han de colisionar unos con otros a temperaturas altísimas, de alrededor de 10 millones de grados Celsius. La alta temperatura les proporciona suficiente energía para vencer su repulsión electromagnética mutua. Una vez que los núcleos se encuentran a muy escasa distancia unos de otros, la interacción nuclear entre ellos, que es atractiva, será mayor que la repulsión electromagnética y podrán fusionarse. Para que eso ocurra, los núcleos han de estar confinados en un espacio peque?o, a fin de incrementar la probabilidad de colisión. En el Sol, la presión extrema producida por su inmensa gravedad genera condiciones propicias para que se produzca la fusión.