Si bien el uso de radiofármacos —medicamentos que contienen sustancias radiactivas— en el tratamiento del cáncer se ha afianzado en los sistemas de salud de muchas partes del mundo, ahora está empezando apenas a ganar terreno en los países en desarrollo. Gracias en parte a un proyecto de cooperación técnica del OIEA, estos fármacos, que pueden aumentar la esperanza de vida de los pacientes, están llegando a más países de Asia.