Obesidad infantil: una preocupación creciente
La proporción de ni?os obesos va en aumento en todo el mundo: se incrementó del 4,2 % en 1990 al 6,7 % en 2010. De los 42 millones de ni?os menores de cinco a?os con exceso de peso, 31 millones son de países en desarrollo. Los ni?os con sobrepeso u obesos probablemente de mayores seguirán siendo obsesos y serán más propensos a desarrollar enfermedades no transmisibles (ENT), como diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, a una edad más temprana. Los cambios de estilo de vida llevan a la inactividad física y a una dieta pobre, ambos factores de riesgo de obesidad y ENT conexas. En muchos países de ingresos medianos y bajos, la desnutrición y la obesidad pueden darse en una misma familia y, a veces, en una misma persona. Esto se denomina doble carga de malnutrición.
El OIEA respalda la aplicación de isótopos estables para evaluar el efecto de los cambios de estilo de vida en la composición corporal (masa magra y masa grasa), así como el gasto energético total, a fin de fundamentar el dise?o y la mejora de las actividades encaminadas a prevenir y controlar la obesidad y los riesgos para la salud conexos. El OIEA apoya las metas 3.4 y 2.2. de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, cuyos objetivos son reducir la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles para 2030 y poner fin a todas las formas de malnutrición a más tardar en 2025, respectivamente. Vigilar la composición corporal es importante porque los cambios que se producen en ella están relacionados con cambios fisiológicos en el cuerpo que pueden provocar una ENT. El gasto energético total, que se calcula utilizando el método del agua doblemente marcada, se puede emplear para validar las mediciones de la actividad física. Esta técnica también proporciona una estimación de las necesidades calóricas y se puede utilizar para validar los instrumentos de evaluación de la alimentación en distintos grupos de edad.